Elecciones de 1912

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Las elecciones de 1912 presentaron un giro con características históricas. Aun así, Estados Unidos no perdió la oportunidad para inmiscuirse en el proceso electoral. Los liberales, que se opusieron a la forma en que los conservadores y sus aliados de una fracción liberal habían conspirado con Estados Unidos para lograr la separación de Colombia, habían conquistado el aparato partidista y tenían como candidato a Belisario Porras. Este dirigente había sido un cabecilla destacado en la Guerra de los Mil Días (1899-1902) y rechazó la separación de Bogotá en 1903. Menos de 10 años más tarde era el indiscutible líder del Partido Liberal y sus dos facciones más importantes: el “arrabal santanero” y los pequeños agricultores de la península de Azuero.

En las elecciones del 14 de julio de 1912 participaron un total de 180 supervisores norteamericanos distribuidos por todo el país. El presidente Taft se comprometió a dar las garantías a ambos partidos. A pesar de la intervención de Washington, el candidato conservador, Pedro Díaz, se retiró a última hora de la campaña considerando que Taft estaba inclinado a favor del candidato liberal. El Dr. Belisario Porras logro el triunfo sin oposición y se mantuvo en la presidencia, hasta el 1916.

La intervención electoral por parte de Estados Unidos fue solicitada formalmente por el presidente Pablo Arosemena, el 9 de mayo de 1912, por medio de su representante en Washington. Las elecciones presidenciales y municipales debían celebrarse el 30 de junio y el 4 de julio, respectivamente.

Estados Unidos aceptó la solicitud panameña y mediante nota de 10 de mayo de 2012, dio instrucción a la Secretaria de Estado para que designara una Comisión integrada por H. Percival Dodge, ministro de Estados Unidos en Panamá, el coronel G. W. Goethals, presidente e ingeniero-jefe de la Comisión del Canal y el coronel H. A., Greene, jefe del 10º Regimiento de Infantería, estacionado en Las Cascadas.

Según la Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá de 1912, “la intervención en las elecciones presidenciales en la República de Panamá, tenía el objeto de asegurar a todos los ciudadanos de Panamá el derecho del sufragio, de acuerdo con las leyes sustantivas del país. La Comisión Interventora, al decidir cuestiones que afectaban los derechos de los sufragantes, se sometería a esas leyes y a las de  procedimiento en todo lo que estas no estuvieran en desacuerdo con los fines de la intervención”.

Se produjeron desórdenes en las elecciones y muchos votaron varias veces y otros se quedaron sin votar. Incluso, se dieron casos de parcialización a favor de determinados partidos por parte de la Comisión Norteamericana. Testimonio de lo anterior son las palabras del Supervisor de las Elecciones de Bocas de Toro, en nota que dirigió al señor Percival Dodge: “Moralmente estoy seguro de que en ambos lados se perpetraron fraudes, pero no puedo probarlo. Sé que se intentaron fraudes, pero como ambos están complicados, no comprendo cómo pudo ello afectar el resultado de las elecciones”